
Mexicanos.Me hicieron adicta a sus abrazos.Y les tengo que hacer culpables de mi adicción. Allá ustedes abrazan bien fuerte,abrazan con el alma,abrazan como si de un instante se tratara la eternidad. Aquí se abraza como autómata,sin rodear el cuerpo con el alma,se acerca uno a la persona,le pone los brazos alrededor,y ni siquiera la aprieta…

El despertador interno de Mateo era más preciso que cualquier reloj. No necesitaba pitidos estridentes ni sacudidas en el hombro. Ese día, a las siete y cuarenta y cinco de la mañana, sus ojos se abrían en la penumbra de su habitación, sincronizados con el primer pulso de luz que empezaba a filtrarse por las…