Cuenta la leyenda que una vez hace mucho, muchísimo tiempo había un chico, hijo de un noble, y se dice que ese chico tenía algo raro.
En su ceremonia de homenaje, estaba haciendo su pacto de fidelidad, y de repente sacó un rectángulo raro con luz y dijo: «¡Esto va a ser viral!». Pero no tiene ningún sentido porque luego ese mismo día fueron al doctor para vasallos y dijo que no tenía ningún virus; pensamos que tenía la plaga.
Además a veces iba hacia un siervo y decía «selfi» o algo así, mientras sacaba su rectángulo. Una vez le preguntamos qué era ese rectángulo y lo llamó «aifon».
Un día fue al castillo y pidió conocer a la mesnada para ponerlo en su historia; aún no sabemos a qué se refería. Otras veces iba caminando por el feudo y le decía a los campesinos si le seguían en el «tictó» o algo parecido.
De vez en cuando pedía auxilio y protección al rey de sus followers, eso decía.
Un día su madre fue a pedir consejo al clero sobre qué hacer con su hijo y ni ellos sabían.
Hasta llegó a preguntarle al rey si podía subir las rentas señoriales para hacer un «post» quejándose de ello. Pero bueno, esa es la historia, hasta hoy nadie entiende a ese chico.


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