Diario de un pez

   

Tiempo de lectura:

1–2 minutos

20 del 4 de 2026
Diario de un pez
Introducción:
Yo soy Bacalao pero me puedes llamar Vaca para acortar. Hoy, viernes 13 de agosto he decidido empezar este libro sobre los sucesos de la vida de un pescado normal, espero que en algún momento un humano encuentre este humilde diario y se dé cuenta de lo que ocurre en la vida de su comida.
Esta mañana me desperté escondido entre unas algas verdes que ondeaban suavemente frente a mis separados ojos, al mirar a mi alrededor vi la arena que veo todos los días: millones de botes, botas, latas, bolsas, bolsos… Acababa de descubrir que mi tío Tapatío se había muerto intentando comerse los restos de un tomate de lata. Lo mismo pasó con mi abuela, mi hermana y mi mascota: Antón el plancton.
Después de eso fui a explorar más cerca de la costa, es el sitio donde abundan mayoritariamente mi alimento, lo necesito para sobrevivir. Me acerqué lentamente sin llamar la atención, o al menos eso pensaba, de repente un joven humano me agarró, me había cazado, me sacó del agua y me llevó a la casa.
Intenté zafarme, pero mis esfuerzos fueron en vano, el joven humano me llevó a lo que aparentó ser su padre y dijo: ¡Oiga papá, mira! a lo que respondió con una gran sonrisa, por suerte le dijo que me pusiera de vuelta.
Después de ese “peculiar” evento volví a mi casa de plástico “reciclado”, ya había comido, descansé un poco y me fui a mi trabajo de 12 horas donde no hago absolutamente nada y me pagan con el dinero de otro pez que no conozco.

A veces me pregunto si en vez de un pez soy un pescado.

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