Todos metemos la pata hasta la ingle. Yo he tomado decisiones basura. Y lo cierto es que, si estuviera en mi piel en ese momento sabiendo lo que sabía cuando las tomé, tomaría las mismas.
No hay decisiones ni buenas ni malas, ni para el que las toma ni para los que lo rodean. Somos hijos del caos y, al fin y al cabo, cada uno hacemos lo que podemos en cada momento con el conocimiento que tenemos, y desde nuestra propia falta de visión global.
Simplemente debemos hacernos cargo de las consecuencias de nuestros pasos. Y, no importa el lado que escojamos, todos los caminos tienen consecuencias.
Simplemente deseemos con fuerza que el caos no nos ponga a la parca en uno de nuestros caminos demasiado pronto… Es lo único que podemos controlar, nuestros deseos internos.


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