
Para tu vida, siéntate aquí conmigo, un rato anda, hazme el favor. Mira, mira mis manos. No soy ninguna niña, sigo teniendo alas, pero mi piel muestra mis años, mis experiencias, todas las locuras que pasaron por mis manos atreviéndome a hacerlas…

Sinceramente, no sé cuántos días vago por esta especie de desierto tipo estepario. Me duelen las articulaciones y la piel, áspera y rugosa, testifica el duro ambiente. Perdí la cuenta del tiempo, sintiéndome desorientado. Mis recuerdos son borrosos, difusos, como diluidos por el paso del tiempo. No entiendo por qué alguien querría secuestrar a un…