
En las profundidades de la Segunda Guerra Mundial, el campo de concentración de Natzweiler-Struthof emergió como un sombrío símbolo de terror en Alsacia, bajo el yugo de la Alemania Nazi. Oculto en los montes Vosgos, fue un escenario de sufrimiento para más de 52,000 prisioneros políticos y minorías étnicas.

En la sombra de la Primera Guerra Mundial, Francia erigió la Línea Maginot como defensa. Aunque no detuvo a las fuerzas alemanas en 1940, el Fuerte Schoenenbourg resistió numerosos ataques y ahora es un museo. Los visitantes pueden explorar sus túneles y reflexionar sobre la efectividad de las políticas defensivas preguerra.