
Te me agarraste por dentro, fuerte. Me gustas tanto, que cuando veo tu imagen me asaltan todos los posibles futuros contigo… Eres una excepción para todas mis reglas, para mí férrea ética, para mí moral precisa. Tu existencia me ha hecho cuestionarme parte de mis creencias personales. Ésas que me hacen repetirme que no sirve…

Te perdí. Como una bruma espesa, como un lodo viscoso, como caramelo fundido que escurre quemando a su paso la piel de quién lo toca. Así se fue acercando, sin piedad, lo imposible…