
El otro día, un niño alérgico a las picaduras de avispa jugaba tranquilo en el parque… hasta que una avispa lo atacó, o se defendió, quién sabe.Gritos. Nervios. El corazón de los padres en un puño.Pero algo extraño ocurrió: no hubo reacción alérgica. ¿Por qué? Porque la avispa no lo picó.Lo mordió. Que no es…