Te me agarraste por dentro, fuerte.
Me gustas tanto, que cuando veo tu imagen me asaltan todos los posibles futuros contigo…
Eres una excepción para todas mis reglas, para mí férrea ética, para mí moral precisa.
Tu existencia me ha hecho cuestionarme parte de mis creencias personales.
Ésas que me hacen repetirme que no sirve de nada decir -de este agua no beberé-.
Mi punto flaco, mi talón de Aquiles, mi primer secreto, aquel que nunca tuve intención de guardar, aquel a quien le fue tan fácil conquistarme.
No leves nunca anclas de este cuerpo mío. Quédate atracado alguna noche al año en este puerto de aguas dulces. Aunque todas las aguas que habito no sean suficientes para apagar este fuego…


Deja un comentario