de Maxi Soriano Peralta: crítico satírico, filósofo, artista, periodista, poeta, y sobre todo, padre.
¡EA!
Plano general. Un banco en el parque, un viejo sentado a un lado (A), llega otro (J), calvo y con sombrero y se sienta al otro lado.
Hablan de manera pausada, algo cansina, escéptica, con silencios, miradas y gestos ligeramente expresivos y alguna risa o sonrisa socarrona y, según los casos, con cierta tristeza melancólica.
Se alternan a conveniencia plano general, planos y contraplanos, primeros planos, incluso primerísimos de gestos y miradas…
- A: — Hombre Juan, ¿pero es que aún estás vivo?
- J: — Antoñico… ¿qué pasa?… (mientras se sienta) es que esto de morirse lleva su trámite. …
- A: — Sí, sí, en realidad la muerte la debió de inventar uno que estaba harto de tantas gilipolleces. Si es que hoy día no sabes donde acudir… Antes, cuando Dios existía, no había tantas religiones. Ahora por dónde vas está todo lleno de hechiceros, curas, activistas, animadores socioculturales, expertos, asesores, psicoterapeutas…
Yo estoy muy decepcionado con el futuro… si esto era el futuro, me parece que pierde mucho visto de cerca.
- J: — Pues si no te gusta el futuro no haber venido.
- A: — No te jode… Bueno, el caso es que nos hemos hecho viejos.
- J: — Pues menos mal… porque la alternativa era peor. La alternativa de viejo no es joven, sino muerto…
…
- Yo veo todos los días a un tipo asomándose por encima del lavabo que está ahí esperándome. Imita mis gestos…le hago guiños y muecas para obligarle a hacer el payaso y me sigue el juego sin fallar.
- A: — ¿A ver si es un espejo?.
- J: — Puede ser… Me acuerdo de cuando aún se peinaba, lo he visto reir… y llorar. lo he visto hacerse viejo…
- A: —Vaya… me vas a dar la mañana, Juan, se me está haciendo un nudo en la garganta.
- J: – Aún lo recuerdo siendo niño y ahí se veía otra casa y otras gentes…
- A: —¿Y quien es el real tú o el del espejo?.
- J: – No lo sé, pero el día en que no lo encuentre lo echaré de menos y seguro que él a mí también… supongo…
…
- A: — Vale, vale, déjate de tanta trascendencia y vamos a algo más práctico: ¿Tú qué prefieres que te incineren o que te entierren?.
- J: — Yo, las dos cosas… porque mañana tengo una cita en Hacienda… Me voy a presentar con un pañal puesto, por si acaso.
- A: — Je, je. En todo hay siempre alguna ventaja, y es que, si vas estreñido, recibes una carta de Hacienda, de la Seguridad Social, del Ayuntamiento, del banco… de cualquier sobre que lleve un escudo y te jiñas a la pata abajo. ¿Será una multa, una declaración paralela, me habrán suspendido la pensión?…
- J: — Ya lo creo, yo, por precaución, esas cartas las abro sentado en el water… ni se me ocurre abrirlas en el ascensor que la puedo liar.
- A: — A mí me pasa lo mismo con el teléfono, cuando me suena un wasap me da un vuelco el corazón… me trae frito el telefonico de los cojones…
- …
- J: — Pero a todo esto… ¿a dónde vas con un paraguas con el sol que hace?
- A: — Es para mantener a raya a los enemigos, a las palomas, a los perros… Pero y tú ¿dónde vas con un periódico de papel?… pero… pero habrá cosa más antigua.
- J : — Si es de ayer, esto ya es una cosa histórica. Lo he recogido ahí de la universidad popular y lo quiero para secar las sartenes.
- (Se oyen ladridos de un perro jodón que se aproxima. Juan da unos aspavientos con el paraguas por lo bajo como espantando al perro que no aparece en cámara, los dos miran hacia el perro).
- A: — Será hijo de perra el chucho.
- J: — Este por lo menos es un hijo de perra de verdad y no como todos esos aficionados que hay por ahí, que está to lleno.
- A: — Pobres perros, no saben que van a tener que pagar las pensiones de sus dueños… Nosotros como en vez de perros tuvimos hijos…
- J: — ¡Toma!, como que no teníamos móvil ni redes sociales y en algo nos teníamos que entretener, además tampoco veíamos telenovelas porque se llamaban telenovelas y no series, como ahora, para ver si cuela.
- ….
- A: — Mira (señalando) ¿No es ese Joaquín?
- J: — ¿Quién?, ¿El político?, no hombre no, ese es más alto, además ¿cómo va a ser un político si lleva las manos en sus propios bolsillos.
- A: — Es verdad… El pobre Joaquín… Menudo panorama tiene.
- …
- J: — A todo esto ¿cómo vas de lo tuyo?
- A: — La verdad es que estoy preocupao con tener tanta salud… estoy en un estado transitorio que no augura nada bueno.
- J: — Bah, no hay que preocuparse… tenemos la Medicina.
- A: — Bueno, pero la Medicina es una actividad melancólica…, trata de ganar alguna batalla sabiendo que va a perder la guerra.
- J: — Eso es verdad, vivimos de alquiler en un cuerpo del que acabaremos deshauciados
- …
- J: — Ya me lo dijo mi nieto: Abuelo, la felicidad es una fuente permanente de problemas.
- A: — ¿Tú que tienes un nieto o un filósofo?
- J: — Seguramente las dos cosas, porque es un niño.
- A: — Hay que joderse con el nene.
- J: — El otro día le digo ¿Tú que vas a ser de mayor?. Y me contesta: Yo voy a ser niño, como mi padre.
- A: — Pues mi nieta tampoco se queda atrás. En Navidades va la chiquilla y me dice: Abuelo estoy a ver como le digo a mis padres que los Reyes Magos son los abuelos. ¡Je!
- J: — ¡Cómo son los chiquillos!… por eso yo empecé a creer en los Reyes Magos cuando tuve nietos.
- A: — Normal
- …
- J: — ¿Y tú como llevas de moda esa de cambiar de sexo. ¿No vas a cambiar de sexo o qué?
- A: — Yo no, pero el que ha cambiado de sexo es mi pollo.
- J: — Je, je, ¡Qué cachondo!..Pues yo si me lo cambio es por otro más grande.
- A: — ¿Pa qué?
- J: — Pa joder… valga la redundancia.
- …
- A: — En fin… ¿Sabes quien tiene la culpa de todo?. La culpa de todo esto la tiene la realidad.
- J: — ¿La realidad?.
- A: — Sí hombre, la realidad.
- J: — Pues conformate porque la realidad es lo único que podemos permitirnos.
- A: — Eso es verdad. En fin, que estas cosas habría que explicarlas para que las entendieran hasta los intelectuales.
- J: — No sé yo… el asunto es que como sigamos así de esta vida no vamos a salir vivos.
- A: — Pues bueno… como el Estado no nos garantiza la vida eterna me veo vo.lviendo a la religión.
…
- J: — Y testamento, ¿has hecho ya?
- A: — No, pero lo que me gustaría es legar mis cenizas al banco para acabar de pagar la hipoteca.
- J: — Pero qué hipoteca si tu pagaste de pagar la hipoteca en los años 90.
- A: — Pero no la de mi hijo, que estoy en ello.
- J: — Me temo que no te van a admitir las cenizas como pago.
….
- A: —El otro día, cuando celebramos mi cumpleaños y contraté una casa rural, estuvimos allí todos, mis hijos, los yernos, los chiquillos… total… veintitantos. Y después de una comida mi hija se levanta y dice: Gracias papá en nombre de todos por habernos invitado… Y ahí la interrumpí y dije: Si yo no he pagado nada. Ah no. Pues no, esto lo habéis pagado todos vosotros, aunque yo haya soltado el dinero, ha quedado descontado de la herencia, así es que….
…
- A: —¿Te acuerdas de Maribel?
- J: —¿Que si me acuerdo? ¿A quién se le va olvidar ese culo?, además era una buena mujer; después de estar cinco años divorciada volvió con su marido porque se estaba muriendo de un cáncer de páncreas. Él, que había sido un borracho y un canalla entonces se dió cuenta de qué mujer había tenido… y ahí empezó a quererla..¡a buenas horas!
…
- A: —Nos vamos a tener que ir yendo
(Suena un wasap)
- J: — No te digo, ya me están reclamando. ¡Ea! (Mira el reloj) Arrea, si ya es la hora y aún no he comprao el pan, me voy. (Se levanta para irse por su lado)
- A: — Bueno, mañana arreglaremos los del paro, la vivienda y lo que salga, me voy yo también. (Sale de escena por su lado). Ten cuidado con el aire que te despeinas.
- J: — (vuelve la cara con mirada jocosa) Adiós.
- A: — ¡Ea!
(Se salen de escena, se queda el banco solo. Fundido a negro. Letras)


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