Visitar la carcasa corroída de una lanzadora de torpedos es una experiencia casi poética.

   

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Hay algo delicioso en visitar sitios abandonados. Lugares donde el óxido y el musgo han heredado los vestigios de lo que fue y ya no es.

Es poético ver la destrucción que la naturaleza impone a la cabezonería del ser humano por sobrepasarla.

Estructuras devoradas por enredaderas, hierbas creciendo en los recovecos de edificios semi derrumbados, el mar esculpiendo agujeros en una antigua estructura de metal, que en otros tiempos, albergó la vida de esa plaga de seres pensantes que constituimos los humanos…

La lanzadora de torpedos ubicada en el oeste de Croacia es un cadáver abandonado de la historia militar y tecnológica de la región. 

Esta estructura, conocida localmente como Torpedo Station Rijeka (Torpedownica en croata), se encuentra en la ciudad de Rijeka, una ciudad portuaria con un pasado industrial y marítimo. Rijeka es considerada el lugar donde se inventó el primer torpedo autopropulsado del mundo.

A mediados del siglo XIX, Giovanni Luppis, un oficial de la marina austrohúngara nacido en Rijeka, concibió la idea de un «barco salvavidas explosivo» que pudiera ser utilizado para atacar barcos enemigos a distancia. Sin embargo, fue el ingeniero británico Robert Whitehead trabajando en una fábrica en Rijeka, quien perfeccionó la idea y desarrolló el primer torpedo autopropulsado en 1866. Este invento revolucionó la guerra naval, convirtiendo a Rijeka en un punto estratégico de innovación militar.

La lanzadora fue construida como parte de las instalaciones donde se desarrollaban y probaban estas balas que pasaban desapercibidas a la vista. Esta estructura se utilizaba principalmente para lanzar torpedos al mar y evaluar su funcionamiento. Durante décadas, se convirtió en un centro de experimentación, sirviendo no solo a la Armada Austrohúngara, sino también a otros países interesados en adquirir esta tecnología.

Tras la Primera Guerra Mundial, Rijeka pasó por diversos cambios políticos y territoriales, lo que afectó su rol como centro de desarrollo militar. Aunque la lanzadora quedó en desuso, sigue siendo un símbolo del ingenio tecnológico que surgió en esta región.

A día de hoy, la lanzadora de torpedos es un sitio histórico y un destino curioso para viajeros interesados en la historia militar y naval (o en los cadáveres industriales, como es mi caso). Aunque está en estado de abandono, atrae a exploradores urbanos que desean conectar con el lado menos llamativo de la ciudad. También es un recordatorio del impacto que esta pequeña ciudad croata tuvo en la tecnología militar global.

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