Se me ha roto.
Cómo asimila nuestra corta historia, la camiseta con la que me guarecí en tus brazos, se me ha roto.
Un agujero le ha salido, por dónde han escapado las esperanzas de estar contigo.
Un pequeño hoyo por dónde van naufragando mis sueños presentes lentamente.
Con la misma ineptitud con la que no supo guardar el olor de tu colonia, con la misma violencia con la que los días me han ido arrancando los anhelos, con la misma desdicha con la que a ratos miro tus fotografías. Con toda esa falta de respeto y atenciones, la camiseta se ha dado por vencida.
Y rompiéndose se ha llevado la entereza de mis interiores, ha traicionado mi dieta de ilusiones, y me ha dejado de cara al olvido. Imposible no mirarlo a la cara.
Ahora, residuos de lo que fue, destrozos de lo que pudo haber sido, habita en mi alma.
Bienvenidos malhechores. Poneos cómodos. Esto va para rato…


Deja un comentario