En este viaje a Austria hemos visto muchas plazas y ciudades, visitado muchos museos, y comido en variedad de restaurantes. Pero el museo que ha destacado mucho ha sido IKONO: museo de arte moderno inmersivo con mucha variedad de salas, dos de las cuales me impactaron mucho.

Una habitación de paredes y techo negro de textura aterciopelada, donde de las paredes colgaban pianos, mandos de consola, radio-cassettes y teléfonos antiguos brillando debido a luces de neón.
Este habitación constaba de varios pasillos igualmente decorados.
La segunda habitación tenía espejos por las paredes y un techo bajo (también parcialmente formado por espejos, menos en hueco hecho a base de barras metálicas muy finas, situadas más altas que el techo mismo).
Esta habitación estaba cubierta por unos globos reflejanted como un espejo. Algunos flotaban y otros bajaban al nivel del suelo.

Esta otra sala me produjo una sensación fría pero calmada, a pesar de que las personas daban energéticas patadas y manotazos a los globos.
Este museo destaca mucho entre otros de Viena al ser tan colorido y divertido. Todas las salas son fantásticas y muy bonitas.
Recomiendo mucho una visita con tiempo.



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