Torpe me siento torpe en tu presencia. Mis sentidos se abruman, mis articulaciones se entumecen, mi pensamiento se dilata y colapsa en el tiempo y el espacio, abandonándome a mi suerte en un estado comatoso de felicidad: incapaz, inútil, desentrenada, cromañon.
Una felicidad que desata una melancolía alegre y dispuesta.
Una alegría por la vida eterna de lo que pudo ser y no fue, de lo que pudo ser y será, de lo que nunca me imaginé y siempre me acompañará.


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