Todo pende de un hilo. Sólo de un hilo.

   

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1–2 minutos

Todo pende de un hilo, siempre de un hilo. Sólo de un hilo.

Tu nuevo trabajo, las clases de zumba a las que te apuntaste, las caras conocidas que nos cruzamos por la calle, las vacaciones programadas.

Todo pende de un hilo.

El paseo con tu padre, la conversación con tu madre, las ganas de verte de tus hijos…

Todo es vulnerable aunque nos repitamos diariamente que no.

Tu relación de pareja, la salud de tu cuerpo, el ímpetu de tu alma.

Todo se puede romper en cualquier momento.

Un objeto precipitado desde un edificio justo cuando tu pasabas por debajo. Un conductor con falta de sueño que se cruza con tu hermana por la carretera. Una crisis provocada por la temporal falta de estabilidad emocional de tu yerno…

Todo fluye sosteniéndose sobre hilos de seda invisible, haciendo equilibrios para no precipitarse al vacío, sosteniendo una templanza en la cuerda floja que damos siempre por sentada.

Porque, al fin y al cabo, qué difícil es vivir con la incertidumbre en esta Europa acostumbrada. En este primer mundo donde el tiempo es un factor cuantificable más de nuestra vida cotidiana. Un componente comparable. Un factor mesurable que se puede ¨ganar y perder¨.

Pero siento decirles señores que…

TODO pende SIEMPRE de un hilo.

Mejor pónganse sus zapatos favoritos, rían sonoramente y díganle a la gente lo bien que se ven cada día. Atrévanse a integrar un te quiero en las conversaciones que llegan al alma.

ÉSTO también pende, símplemente, de un hilo.

Una respuesta a “Todo pende de un hilo. Sólo de un hilo.”

  1. Avatar de
    Anónimo

    La vida, cada vida, es una casualidad, una cojunción de factores aleatorios espacio-temporales… es deur, la incertidumbre misma.

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