El Experimentarium en Copenhague es un centro interactivo de ciencia que ofrece una experiencia educativa y entretenida para visitantes de todas las edades. Este museo se destaca por sus exhibiciones interactivas que abarcan temas como la física, la tecnología, el cuerpo humano y la sustentabilidad.
¡Los museos de ciencias son auténticos templos del conocimiento y la curiosidad humana! Entrar en uno de ellos es como embarcarse en una fascinante expedición a través del tiempo y el espacio, donde cada exposición, cada artefacto y cada experimento interactivo nos invita a descubrir los secretos más profundos del universo. Desde los misterios del cosmos hasta los intrincados mecanismos de la vida en la Tierra, estos museos nos revelan la asombrosa complejidad del mundo natural y nos hacen reflexionar sobre nuestro lugar en él.




Lo que hace particularmente atractivo al Experimentarium de Copenhague es su enfoque en la participación activa, permitiendo que los visitantes realmente experimenten la ciencia en acción a través de actividades prácticas. Desde retos físicos a juegos con burbujas, pasando por la fuerza del aire, el visitante puede tocar, tocar, y tocar absolutamente todo. Los textos informativos de la explicación de los experimentos están tanto en sueco como en inglés, haciendo la visita explicativa accesible para todo el mundo. Aún así, no entender ninguno de los dos idiomas no parece ser un problema, ya que los experimentos son bastante intuitivos y hacen un clic de la antigua información que teníamos guardada en el cerebro, cuando íbamos al colegio y al instituto, recordándonos aquellas explicaciones de profesores obsoletos que, de alguna manera, quedaron en nuestro recuerdo, dejando que hoy entendamos el mundo que nos rodea.




El museo cuenta con un código de colores para saber exactamente en qué piso nos encontramos en cada momento. El primer piso por ejemplo tiene paredes blancas y encontraremos información y juegos sobre puertos de Comercio, músculos y órganos debajo de nuestra piel, puzzles imposibles y un túnel de los sentidos; entre otras cosas. En el segundo piso, las paredes son negras y encontraremos un área de construcciones, los juegos de burbujas más entretenidos que puedas encontrar, el área llamada climatopia; donde decides con tus actos que será del futuro, un área para preservar la biosfera, un área que nos da información sobre el humano del futuro con pantallas interactivas donde elegir respuestas a preguntas formuladas… Y por último, la estación espacial.
En el techo hay una terraza con juegos interactivos para niños de tres a seis años y otra área de seis para arriba. Si queremos comer allí encontraremos en el primer piso un área de picnic o un restaurante.
Todos los pisos están conectados por una escalera en forma de hélice cercana a la entrada del museo y por otra en forma de vector en la parte de atrás.
Una de las atracciones más destacadas del Experimentarium es el «Túnel de los Vientos», donde los visitantes pueden experimentar la fuerza del viento en diferentes velocidades, incluso simulando la sensación de un huracán en mitad del mar.
Además, el techo del museo está diseñado como una gran terraza con vistas al mar, ofreciendo no solo un espacio para experimentos relacionados con la energía y el clima, sino también un lugar espectacular para descansar y disfrutar del entorno.

El museo también es conocido por su enfoque en la innovación y la salud, con exhibiciones que muestran la importancia de la actividad física y la alimentación saludable. En esta zona uno se registra con sus acompañantes y se dispone a superar una serie de retos físicos que pondrán a prueba nuestra fuerza, nuestra agilidad, equilibrio o resistencia. En general, el Experimentarium es un lugar fantástico para que las familias y los educadores exploren y aprendan juntos, haciendo de la ciencia una aventura emocionante. Además, el diseño arquitectónico del edificio es moderno y atractivo, lo que contribuye a una experiencia general memorable.





Es un deleite para la mente y los sentidos recorrer sus pasillos llenos de historia y tecnología.
Los museos de ciencias despiertan nuestra imaginación y nos inspiran a soñar con el futuro, fomentando una profunda apreciación por los avances científicos que han transformado nuestra existencia. Cada visita es una oportunidad para aprender algo nuevo, para maravillarse ante el ingenio humano y para recordar que la búsqueda del conocimiento es un viaje interminable, lleno de sorpresas y descubrimientos.
Sin duda, los museos de ciencias son espacios esenciales que nos conectan con la esencia misma de nuestra curiosidad innata y nos impulsan a seguir explorando, cuestionando y comprendiendo el mundo que nos rodea.
¡Son una celebración del espíritu humano y su insaciable sed de saber!


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