El mundo de Leonardo da Vinci

   

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El mundo de Leonardo es un pequeño museo en Milán, Italia, repartido en varias salas, que permite a los visitantes descubrir al auténtico Leonardo da Vinci, tanto como artista como inventor. El museo cuenta con reconstrucciones nunca antes vistas de sus máquinas, restauraciones y pinturas. 

El león mecánico, el submarino, la pistola de múltiples cañones y una gran reconstrucción de la maquina de movimiento perpetuo son, aparte de otros instrumentos musicales, parte de las últimas e innovadoras adiciones a la exhibición. Con varias pantallas multimedia que ayudan o permiten la interacción, más de doscientos reconstrucciones en 3D interactivas están accesibles para todas las edades. 

En adición con su trabajo artístico, el códice de Leonardo está a mano en formato virtual. 

Podemos encontrar este impresionante museo en la plaza de la escala, a la entrada de la galería Vittorio Emanuel II. En el metro Duomo. 

Está abierto de nueve y media de la mañana a ocho de la tarde y disponen de audioguías en ocho idiomas. 

El ticket a fecha de hoy es de quince euros precio completo y once reducido. Para los niños son nueve euros. Aparte tienen un ticket especial para las familias donde el precio de cada uno de los componentes viene rebajado.

Pero conozcamos al genio, que es lo realmente interesante. Leonardo da Vinci, nacido el 15 de abril de 1452 en Vinci, Italia, es una de las figuras más fascinantes del Renacimiento. Su curiosidad insaciable y su genio polifacético lo convierten en un personaje emblemático no solo en el arte, sino también en la ciencia, la ingeniería, la anatomía, la geología, y la música, entre otros campos.

Como artista, Leonardo es conocido por obras maestras como «La Mona Lisa», con su enigmática sonrisa, y «La Última Cena», que revolucionó la composición pictórica. Su técnica del sfumato, que permite transiciones suaves entre colores, creando una ilusión de profundidad, volumen y forma, fue revolucionaria.

En el ámbito científico e ingenieril, Leonardo llenó miles de páginas de sus cuadernos con dibujos, teorías científicas, y diseños de inventos que estaban siglos adelante de su tiempo. Diseñó máquinas voladoras, submarinos, tanques y otras invenciones. Sin embargo, muchas de estas ideas no se materializaron en su época debido a las limitaciones tecnológicas.

Leonardo también se destacó en anatomía, realizando detalladas disecciones de cuerpos humanos, que le permitieron crear dibujos anatómicos con un nivel de precisión sin precedentes. Sus estudios sobre el cuerpo humano no solo mejoraron su arte, sino que también adelantaron el conocimiento médico de su tiempo.

Curiosamente, a pesar de sus innumerables contribuciones, Leonardo era conocido por su tendencia a dejar proyectos incompletos y por su perenne búsqueda de nuevos conocimientos, lo que refleja su perpetua curiosidad y deseo de entender el mundo en todas sus facetas.

Leonardo da Vinci es un testimonio del ideal renacentista del «hombre universal», una persona cuya curiosidad ilimitada se complementa con la capacidad de dominar y contribuir en una amplia gama de disciplinas humanas. Su legado no solo pervive a través de sus obras de arte y sus innovadoras ideas, sino también como símbolo del potencial humano para la creatividad y el descubrimiento.

Leonardo da Vinci fue un hombre incomprendido, un genio virtuoso, un inventor muy muy productivo. Tocó todas las artes, desde la ingeniería, construcción de instrumentos, hasta la pintura. Todos sus artefactos son minuciosos planos de máquinas eficientes que funcionan para conseguir los más inesperados efectos.

El sueño de Leonardo de hacer volar al hombre queda patente en casi todas sus creaciones; inventando decenas de artefactos para intentar conseguirlo.

La incentiva de este hombre era ilimitada y su poder de imaginación estuvo absolutamente desbocado a lo largo de toda su vida.

Los manuscritos que se conservan de Leonardo son anotaciones con dibujos muy precisos. Sin embargo, parte de ellas están escritas sin orden aparente en los márgenes, superpuestos a algunas páginas, dificultando la posibilidad de descifrarlo todo. 

Además, debemos añadir que Leonardo escribía de vez en cuando en una elaborada lengua inventada por él, lo que ha dificultando mucho la extenuante labor de entender su maravilloso legado.

Lamentablemente Leonardo da Vinci terminó su vida solo y con pocas posesiones. Era homosexual, lo que le buscó la ruina en la última etapa de su vida. Una vez se descubrió su condición sexual, los encargos artísticos y su fama cayeron en picado, buscándole un destino no merecido. Ya adulto con cierta edad, Leonardo volvió a vivir con su madre, apoyo incondicional desde que nació hasta que la misma falleció.

Sus creaciones han sido ocultadas durante años por diversas influencias, a las que no les interesaba que el trabajo de un homosexual saliera a la luz.

Incomprendido, atrapado en una época que no era la suya, Leonardo no dejó a su creatividad ser encadenada a ningún prejuicio. 

La atemporalidad de sus ideas hace del genio una joya irrepetible.

Gracias maestro.

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