
Los sombreros Borsalinos son famosos en el mundo entero. Celebridades del cine han lucido estos adornos en la testa en múltiples películas.
Se han hecho sombreros personalizados para distintos caracteres de la filmografía mundial.

El precio de sus sombreros ha sido, es y será el de artículos de lujo personalizados y creados con esmero.
El museo borsalino en Alessandria, al norte de Italia, es un espacio dinámico e innovador que acompaña al visitante en el descubrimiento de la cultura del sombrero italiano.

Es un viaje emocionante donde encontramos la historia de una dinastía, el uso del territorio de origen, una tradición artesana pasada de generación en generación, y los extraordinarios sombreros que cuentan el diálogo creativo de Borsolino con el arte, el diseño, la moda, y sobre todo el cine.



La exposición se trata de una serie de fabricaciones artesanales temáticas que atraviesan el Palacio Borsalino, contando la historia desde su origen en 1857 hasta nuestros días.
El recorrido se inicia en la casa antigua, una instalación multimedia que relata el principio de esta proeza.


Borsalino era un hombre viajero, cuya experiencia vital lo había hecho un hombre abierto de miras, con horizontes amplios.
Para reparar la producción del sombrero hay en el recinto una videoproducción inmersiva y varios vídeos explicativos que acompañarán al visitante en el descubrimiento de la artesanía alejandrina.
La historia de la colección del sombrero borsalino comienza en la ciudad de Alejandría con las casi doscientas piezas de la fundación borsalino dispuestas por el museo. Para aumentar el atractivo, la tecnología de conservación de los sombreros de las vitrinas tiene un nuevo sistema de iluminación, que alumbra los ejemplares de la colección que deben ser señalados por su extraordinario valor.





La colección también contiene el famoso tesoro del sombrero Panamá borsalino, elaborado a mano con cañas naturales, en sus cientos de variaciones.

Las tarifas son de 12 euros y 10 euros en precio reducido. Los niños menores de doce años no pagan.
En su conjunto, es un museo interesante donde uno puede apreciar la unión del valor con el espíritu empresarial para cubrir una necesidad en la época de su nacimiento.
Borsalino era un hombre de mundo. Viajar, y su espíritu de aventura, le hicieron cruzar la delgada separación entre lo común y la genialidad.


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