México es ese hermano añorado que no supimos cuidar y que nos pesará en el alma durante muchos siglos.
Ese espejo que nos devuelve una imagen mejorada y distorsionada dependiendo de con cuánta profundidad nos miremos en él.
Su gente habla un idioma compartido, aquella lengua derivada de la de los caballeros andantes con rocín flaco y galgo corredor…
En el pecho de México palpita un corazón con ansia de vida, tejido de pasión y calidez, que se refleja en el carácter de su gente. Esta tierra, bañada por un sol abrasador y adornada con paisajes que cortan la respiración, es el escenario de una historia de amor eterna con la vida, una danza perpetua entre la alegría y la melancolía.


Pero esta gente es muy distinta oigan. Cuando tengan la oportunidad de pisar está tierra, vayan con el ánimo de aprender. Créanme, saldrán ganando mucho patrimonio del inmaterial, del que hace que uno sea más humilde.
En el carácter mexicano abundan los matices; esta tendencia que tenemos en este continente europeo de decir sí o no, blanco o negro; pues allí, todo lo contrario.
El espectro de grises es tan amplio como la psique de cada persona, reflejando la diversidad de su geografía, historia, familia y culturas.
A lo largo de México, desde las playas del Caribe hasta las montañas de la Sierra Madre, pasando por las vastas extensiones del desierto, se adivinan un millón de diferencias en las características que definen a la gente. Algunas de esas características, desde mi experiencia, son:
Hospitalidad
La hospitalidad mexicana es un abrazo al alma, una bienvenida que se siente como un regreso a casa, incluso para quienes pisan su suelo por primera vez.
Los mexicanos, con su innata calidez, te invitan a ser parte de su familia, a encontrar un hogar lejos del hogar. En cada sonrisa, en cada «mi casa es tu casa», se revela un amor profundo por conectar, por acoger, por unir.
Recibir a los visitantes con los brazos abiertos es una parte fundamental de su identidad cultural. Y hablo literalmente: los abrazos de esta gente ampliamente mezclada, son intensos y largos.

No se si han oído alguna vez que, al abrazarse, dos personas intercambian algo más que contacto físico, por el mero hecho de acercar sus corazones. Bien, pues en esas tierras de Norte y Centroamérica practican este dicho a rajatabla.
Para más detalles, decir que en México, no es raro ser invitado a la casa de alguien poco después de conocerlo, compartiendo comida, historias y risas como si fueras un miembro más de la familia.
Inclusive el noviete de turno que uno se acaba de echar… No importa si tan solo llevas un par de meses con tu nueva pareja, las posibilidades de ser invitado a su casa el día de navidad son bastante altas. Si contesto que en estas Españas que, así lleves varios años con el novio, intentas evitar bajo cualquier circunstancia invitar o ser invitado a casa de tu pareja, así sea el último sitio donde puedas tener cobijo…
Por no hablar del resto de Europa….
Alegría de Vivir
Esta tierra celebra la existencia con una intensidad que contagia. Gente que ama sin reservas, que encuentra en cada día una razón para celebrar.
La alegría de vivir es palpable en todo México. Creo que es un sentimiento que comparten otros países de América Latina, aunque no tengo suficiente experiencia como para afirmarlo.





Las fiestas y celebraciones son una parte esencial de la vida, desde las grandes festividades nacionales como el Día de los Muertos y la Independencia de México, hasta las celebraciones personales, familiares y locales. La música, la danza y la comida juegan papeles centrales en estas festividades. Sobre todo la comida. Mucha y sabrosa comida… Reflejando la importancia de disfrutar y celebrar la vida.
Comida






La comida siempre influye en la forma de ser de la gente. Y no sólo la comida, sino las costumbres enraizadas que construimos alrededor del acto en sí de comer: comidas largas, reuniones familiares alrededor de una mesa llena, alargar la sobremesa… Todas estas características condicionan la importancia de la familia cuando muchas comidas se convierten en reuniones familiares y viceversa.
La comida mexicana es rica en sabores, colores y texturas, reconocida mundialmente por su diversidad y profundidad cultural. Su historia se extiende desde las tradiciones prehispánicas hasta la influencia de la cocina española, resultando en una mezcla única que ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Maíz, frijoles, chiles, (ji)tomates, aguacates, cacao y nopal son algunos de los ingredientes fundamentales en la cocina mexicana, cada uno con su propia historia y variedad.
Tacos, Mole, enchiladas, espinazo, gorditas… Vienen a bendecir tu paladar en cada bocado. Aderezando tu aliento con salsas con base de tomates y especias para darle un toque inmejorable.
La cocina mexicana varía enormemente de una región a otra, la cocina Yucateca se distingue por influencias mayas y el uso de achiote (o axiote), mientras que en Oaxaca, el mole y el queso Oaxaca son protagonistas.
Además del tequila, bebidas como el atole (una bebida caliente de maíz), el pulque (bebida alcohólica fermentada de maguey), y aguas frescas (bebidas de frutas frescas) son fundamentales en la dieta mexicana.



Los alimentos juegan un papel central en las festividades mexicanas. Durante el Día de Muertos, se preparan ofrendas que incluyen pan de muerto y tamales. En las posadas navideñas, se sirven buñuelos, ponche, y… Mas tamales.
Uno tiene interesantes experiencias culturales explorando los mercados locales en busca de ingredientes únicos, o realizando un recorrido por las taquerías de cualquier población mexicana.
Resiliencia y Fortaleza
La historia de México está llena de episodios de lucha y resistencia, desde la época de la conquista española, hasta la Revolución Mexicana y los desafíos contemporáneos. Por no hablar de sus tiempos prehispánicos y las riñas entre las distintas razas, habitantes y grupos que poblaban tan generosas tierras.




Los mexicanos, herederos de esta epopeya, llevan en su espíritu la fuerza de sus ancestros, un amor por su tierra que supera cualquier desafío, que se levanta, una y otra vez, ante la adversidad.
Esta historia ha forjado un aguante y una resistencia notable en su gente, quienes enfrentan la adversidad con coraje y una determinación inquebrantable de superarla. En algunos casos, les ayuda encomendarse a Diosito…
Tienen una forma peculiar de encarar el miedo y mirar a la cara a la muerte… Como si no tuviera la mayor importancia…
Muerte
El concepto de la muerte en México es profundamente único y refleja una amalgama de tradiciones indígenas prehispánicas y creencias católicas introducidas por los españoles durante la colonización.






Esta perspectiva distinta sobre la muerte es celebrada, respetada y, a menudo, abordada con humor, amor y reverencia.
En la cosmovisión prehispánica, la muerte no era el fin de la existencia sino un paso más en un ciclo continuo de vida. Esta creencia se mantiene viva en la cultura mexicana, donde la muerte se ve como una transición natural, en lugar de un final absoluto.
Amor y Afecto
El amor y el afecto son fundamentales en las relaciones sociales en México. La familia ocupa un lugar central en la vida de la mayoría de los mexicanos, y las expresiones de amor y afecto no se limitan al ámbito familiar; se extienden a amigos y conocidos. La familia y los amigos son el refugio y el soporte, el corazón de una vida plena, demostrando que el amor, en todas sus formas, es el verdadero motor de la existencia.





Los saludos con abrazos y besos en la mejilla son comunes, reflejando la calidez y cercanía de las relaciones personales.
Cuando uno trata a una persona mexicana, será agasajado con familiaridad, bromas, gestos de amabilidad y ganas de establecer confianza. Sin por ello perder el respeto, que es una gran virtud en este país.
Creatividad y Ingenio
La creatividad y el ingenio son características distintivas del carácter mexicano, evidentes en su arte, su cocina, y hasta en su capacidad para enfrentar desafíos cotidianos.
México es cuna de artistas mundialmente reconocidos como Frida Kahlo y Diego Rivera. Por nombrar los reconocidos internacionalmente.





En el día a día, los mexicanos a menudo recurren a soluciones ingeniosas para superar obstáculos, reflejando una aguda habilidad para adaptarse y crear con los recursos disponibles.
El mexicano también es emprendedor. Los pequeños negocios se suceden en cada calle apretándose en el espacio disponible. Esta gente no le tiene miedo a trabajar duro…
Albures y adornos variopintos en el lenguaje.
Los albures mexicanos son una forma de juego de palabras ingenioso y humorístico, profundamente arraigado en la cultura popular de México. Se caracterizan por su doble sentido, donde la literalidad de las palabras esconde un significado secundario, a menudo picante o humorístico.
Esta tradición verbal es una muestra del ingenio mexicano y su capacidad para jugar con el lenguaje de manera creativa y a veces desafiante.
El albur es realmente un arte verbal que requiere rapidez mental, conocimiento del lenguaje y, sobre todo, un buen sentido del humor. Créanme, la mayoría no valemos para ésto…
Los participantes en un intercambio de albures buscan superarse mutuamente con respuestas más agudas y dobles sentidos más elaborados, todo en un ambiente de camaradería y diversión.
Aunque el albur puede ser disfrutado por todos, es importante tener en cuenta el contexto y la compañía, ya que algunas personas pueden no apreciar el humor o encontrarlo inapropiado. En un contexto adecuado, sin embargo, el albur refleja la vivacidad y la riqueza cultural de México, ofreciendo una ventana a la creatividad lingüística y la sociabilidad de sus gentes.
Pero vamos, que si ya de normal entender un doble sentido sin albur nos deja al resto de los mortales con unos tres segundos de desventaja para procesar lo que ha sido dicho… Si algún día le toca ser albureado, despídase de comprender. La estrategia es sonreír y permitir ser el objeto de bromas por un rato. De cualquier modo, raramente lo hacen con mala intención…








El carácter mexicano es un mosaico de fortaleza, alegría, creatividad, amor y hospitalidad. Estas cualidades, arraigadas en una rica herencia cultural y una historia de lucha y resistencia, hacen de México un país vibrante y lleno de corazón. Al visitar México y al interactuar con su gente, uno no solo se encuentra con paisajes y monumentos impresionantes sino también con un espíritu humano INOLVIDABLE que sabe amar, crear, y celebrar la vida con una intensidad única.
México es un corazón abierto, latiendo al ritmo de una canción de amor eterno por la vida, por su gente, por su cultura.
Visitar México es sumergirse en una historia de amor escrita en cada calle, en cada montaña, en cada playa; es encontrarse con un espíritu con fuerte personalidad, que, a pesar de los desafíos, ama con pasión, celebra con alegría, y acoge con los brazos abiertos.
En México, el amor es más que un sentimiento; es una forma de vida.


Deja un comentario