Se me quedaron muchos besos en la cartera por darte.
Muchos ases en la manga condenados a no ganar ninguna partida.
Muchos versos que te escribiré, silenciosamente, en el agua.
Muchas ganas en la piel,
Muchos vellos erizados,
Muchas palabras ahogadas en la garganta.
Muchos, muchos, muchos latidos en el corazón con ansia de tí, y sólo de tí.
Se me quedó el amor estancado en el estómago… Y fue, poco a poco, echándose a perder, como agua que no fluye.
Aún me dura el dolor de pecho, a pesar de los muchos años luz que han pasado entre nosotros.
Mi nariz se niega a olvidar tus olores. Mi retina proyecta sus propios recuerdos, en continua rebelión contra mi voluntad.
Que ganas, que ganas, que ganas…
Muchas ganas se me quedaron de poder besarte la espalda.


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