Braga, magnífico museo vivo.

   

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Braga, una de las ciudades más antiguas de Portugal. Situada en el noroeste del país, es conocida por su rica herencia religiosa. 

La ciudad se remonta a la época romana, cuando era conocida como Bracara Augusta. Durante la era romana, Braga se convirtió en un importante centro administrativo en la provincia de Gallaecia.

Su importancia creció considerablemente durante la Edad Media, convirtiéndose en un centro religioso clave. Fue sede de uno de los obispados más antiguos de Portugal, y su arzobispo tenía mucha influencia. La ciudad jugó un papel crucial en la cristianización de la península ibérica. Esto es evidente en sus numerosas iglesias, especialmente la imponente Catedral de Braga, la más antigua de Portugal, iniciada en el siglo XI.

Un personaje famoso de Braga es San Fructuoso de Braga, un obispo y abad del siglo VII que fue influyente en la Iglesia y en la política de la península ibérica. También es conocido por su obra «Regula Monachorum», un conjunto de reglas para la vida monástica.

El centro histórico de Braga es un laberinto de calles estrechas y plazas llenas de cafés, tiendas y casas antiguas. Aquí, puedes sumergirte en la atmósfera de la ciudad, disfrutando de la arquitectura tradicional y la vida local.

Una cosa muy especial que tiene Braga, es su manera de dejar que el pasado se aune al presente. Restos de ruinas cubiertas con mohín zigzaguean entre las construcciones algo más recientes, atestiguando tiempos pasados que quedaron en el olvido. Es como pasear por los vestigios ruinosos de guerras pasadas. 

Uno tiene la sensación de recorrer un acogedor museo vivo.

Otro punto destacado es el Santuario do Bom Jesus do Monte, famoso por su escalina y sus hermosos jardines. Este santuario no solo es un lugar de peregrinación, sino también un maravilloso ejemplo de la arquitectura religiosa y del paisajismo del siglo XVIII. Esta situado a unos cinco o diez minutos de la ciudad cuesta arriba, por supuesto.

El Santuario de Bom Jesus do Monte es famoso por su escalinata barroca, decorada con una serie de capillas que representan la Pasión de Cristo, y estatuas de figuras bíblicas. Las estatuas en el semicírculo antes de la entrada son parte de esta narrativa visual.

Estas estatuas representan figuras y temas bíblicos, y están diseñadas para guiar a los visitantes en una jornada espiritual mientras ascienden hacia la iglesia. Cada grupo de estatuas, junto con las capillas y fuentes en el camino, forma parte de un diseño más grande que busca ilustrar enseñanzas religiosas, momentos de la Biblia, o aspectos de la fe cristiana. Las fuentes hacen alusión a los sentidos.

Este santuario es un ejemplo destacado del estilo barroco en la arquitectura religiosa, y sus estatuas son fundamentales para su impacto visual y espiritual.

A él se puede subir andando, o en un funicular formado, básicamente, por un tren cremallera. El funicular merece mucho la pena dado que el precio es bajo y la pendiente a subir muy elevada. A la hora de la subida, sean valientes y posiciónense en la parte delantera. A pesar de tener que ir de pie, las vistas merecerán la ausencia de descanso.

Una vez arriba, admiren el entorno, las estatuas, las fuentes naturales y no tan naturales, que hacen del lugar algo realmente acogedor.

Pero no se les ocurra perderse las vistas desde la parte inferior de la escalinata que se encuentra en la puerta de la iglesia. Hay que descender para poder mirar a los cielos, y disfrutar de la imagen que ofrece el santuario encuadrado por la enorme escalinata zigzagueante. No dejen de verlo por el hecho de la posterior subida hasta la cima. Recuerden que el esfuerzo merece la pena, dado que simboliza la subida a los cielos, acercándose, paso a paso, al paraíso prometido….

En cuanto a eventos, Braga es famosa por su Semana Santa, una de las celebraciones religiosas más elaboradas de Portugal, con procesiones y rituales que datan de siglos.

También es conocida por su gastronomía. Prueba el «Bacalhau à Braga», un plato de bacalao típico. Y los dulces tradicionales como los «Pudins de São Vicente».

En el ámbito cultural, la ciudad es conocida por algunas tradiciones, como las festividades de Semana Santa, que son unas de las más importantes y antiguas de Portugal. 

Hoy, Braga combina su rica historia y patrimonio con una vibrante vida cultural y un ambiente universitario, albergando una de las universidades más grandes de Portugal. Esto la convierte en un destino atractivo para los viajeros interesados en la historia, la cultura y la vida moderna portuguesa.

Visitar Braga es sumergirse en un crisol de historia, arte y tradiciones, un lugar perfecto para explorar y capturar la esencia de Portugal y su conocido silencio, en una atmósfera semi lluviosa, que confiere un hermoso halo de misterio.

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