Descubriendo sabores de Portugal: Évora

   

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2–3 minutos

Hoy nos adentramos en las calles de Évora, donde cada paso resuena con ecos de su ilustre historia. Aquí, los vestigios de su importancia ancestral se mezclan con la elegancia de una ciudad que atesora y celebra su herencia.

Rodeando Évora, el corcho se presenta como un manto interminable de árboles, los cuales, despojados de la corteza superficial y mostrando un interior de color rojizo intenso, nos dan la bienvenida al acercarnos a esta ciudad.

Ahora, lo que nos cautiva es la promesa de aquellos sabores que nos espera en este rincón del corazón del Alentejo. Así pues, hemos dado con un pequeño restaurante familiar, el Restaurante Martinho. El ambiente se antoja local, algunos turistas paran pero la clientela se compone de gente «conocida» en su mayoría.

Aquí mismo descubrimos la açorda de marisco, una platillo que es más un abrazo del mar. Se trata de trozos de pan remojados en caldo de mariscos, mezclado con gambas y, ocasionalmente, con almejas y berberechos. Está sazonado con ajo y cilantro y se corona con un huevo fresco que, al servirse, se mezcla con el resto, cocinándose con el calor del caldo.

Con cada cucharada, nos envolvemos en la calidez del pan empapado, nos deleitamos con la frescura del marisco y con ese sazón especial del cilantro. Es como mezclar el Quijote con el mal, una mezcla de esa cocina Manchega y Extremeña donde el pan y el ajo son estrellas pero con ese gusto Portugués por la comida del mar, que convierte unos ingredientes simples en una delicia.

Nuestro otro hallazgo culinario es el bacalhau espiritual, donde el bacalao, ingrediente estrella de Portugal, se presenta en todo su esplendor. Un platillo que consiste en una base de bacalao desmenuzado con zanahorias ralladas y pan remojado en caldo. A esta mezcla se le añade salsa bechamel por encima y queso rallado que, al entrar en el grill, crea una corteza crujiente que contrasta con el suave interior.

El bacalao, humilde en su esencia pero elevado por la dulzura de la zanahoria y la cremosidad de la bechamel, se transforma ante nosotros. Cada bocado es una mezcla de texturas y sabores; con el queso gratinado añadiendo una dimensión crujiente. Todo ellos nos transporta una vez más, al mar, el eterno amor de los Portugueses.

Venimos atraídos a Évora por su catedral y la enigmática capilla de Huesos, pero nos vamos satisfechos de descubrir otra de las joyas que esta región tiene que ofrecer: platillos originales y sabores únicos.

Y ustedes ¿Que delicias han descubierto últimamente?

¡Hasta la próxima! 🇵🇹

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