Sintra, Palacio da Pena y Quinta da Regaleira

   

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4–7 minutos

Déjenme primero darles los detalles técnicos e históricos.

Sintra es una ciudad que fue conquistada por Alfonso I de Portugal. El origen es islámico, fue edificada entre dos siglos: ocho y nueve. 

Sufrió varias intervenciones hasta la reconquista, con la toma de Lisboa y de Sintra por el primer rey portugués. 

El centro de la villa se conoce como Palacio Dávila, fue residencia de musulmanes y más tarde de la familia real portuguesa.

Es una ciudad pequeña, en cuesta, con muchos barecitos, restaurantes con encanto y flores en los maceteros públicos. El ir siempre pendiente abajo o pendiente arriba, da unas vistas privilegiadas del valle donde está encajada.

Tiene una estación donde llega el tren que sale de Portugal, y que te recomiendo que cojas, para poder visitar este complejo monumental y turístico que forman los palacios, quintas y castillos que, altaneros, siguen regentando estas hermosas montañas.

Nosotros tuvimos tiempo de visitar el Palacio da Pena y la Quinta da Regaleira.

El Palacio Nacional da Pena forma parte de estas esparcidas bellezas. Es quizás la más famosa entre todas. 

Photo by Mo Eid on Pexels.com

Fue construido en el siglo XIX por el rey don Fernando II. En el año mil ochocientos treinta y ocho adquirió un convento adyacente que perteneció a unos monjes. Fue reedificado más tarde por el rey Manuel I.

Su uso principal ha sido residencia de veraneo de la monarquía y clases altas portuguesas.

Ha constituido una de las principales residencias de la familia real portuguesa.

En mil setecientos cincuenta y cinco el monasterio quedó en ruinas por el terremoto de Lisboa, aunque continuó teniendo uso religioso. Finalmente se convirtió en un recinto donde se contemplan diferentes estilos. 

La segunda fase de ocupación fue por parte de la familia real de Carlos I. El edificio fue utilizado como residencia de veraneo. Se pueden encontrar elementos de arquitectura neogótica, neoislámica y neorenacentista. 

El edificio es de planta irregular debido al relieve montañoso de la Peña. La fachada está cubierta de azulejos policromados.

Como castillo, se ve bastante peculiar. Torres coronadas con cúpulas se intercalan con decoraciones puntiagudas en lo alto de sus fachadas, confirmando un contraste que pareciera sacado de dibujos animados. 

Ilustración hecha con IA

Una única torre sobresale con un flamante reloj. 

Y los colores predominantes en el exterior solo vienen a sumar a su, ya de por si, aclamada peculiaridad: rojo fuerte, gris piedra y amarillo natilla… Para no dejar al transeúnte con la boca cerrada…

Su interior es algo más modesto en lo que a llamar la atención se refiere. Las habitaciones son originales, pero ya más en el ámbito de lo que uno se esperaría de un palacio. Varios claustros y patios se suceden entre los espacios habitables dándole un encanto especial.

Es un agradable recorrido de una hora y media más o menos.

Puntualizar que las entradas tienen horario, y no se puede entrar antes de la hora indicada. La compra de entradas se puede hacer por internet.

También decir que tienen una cafetería donde los muffins o magdalenas están de rechupete. Los mejores que he probado nunca.

Las vistas desde las terrazas son impresionantes

Les dejo una foto de un ser fantástico que les recibe en mi que sería el patio principal antes de adentrarse en sus entrañas…

MI CARTOLA FAVORITA

Pero ahora me gustaría pasar a hablar de la Quinta da regaleira, que, a mí personalmente, me ha dejado prendada.

La documentación histórica relativa a la quinta anterior a los tiempos de su compra por Carvallo Monteiro, es escasa. 

En mil seiscientos noventa y siete José Leite fue el propietario de una vasta propiedad, en los alrededores de la villa de Sintra, donde hoy se ubica realmente la quinta. 

En mil ochocientos treinta pasó a don Manuel Bernardo y tomó el nombre que tiene actualmente. En mil ochocientos cuarenta la quinta fue adquirida por la hija de un comerciante de Oporto. 

La historia actual comienza en mil ochocientos noventa y dos cuando venden la propiedad al doctor Antonio Augusto Carballo Monteiro. 

La mayor parte de las construcciones actuales fueron terminadas en mil novecientos diez.

El doctor, hombre muy culto y de creencias masónicas, construye el Palacio de la quinta ejemplificando la «Divina Comedia» de Dante.

El terreno de la quinta en sí son cerca de cuatro hectáreas de bosque, de interesantes construcciones, rincones extraños, simbología escondida y grutas que dan a lagos, y lagos que dan a grutas.

Un sin fin de escondrijos con alusiones masónicas y de los templarios, entreverados con las naturaleza respetada en las construcción de este escenario onírico nacido de un excéntrico millonario. Un laberinto de verde y gris; de naturaleza y piedra; de lo autóctono respetado por un arte que roza lo bizarro.

Los estilos arquitectónicos se suceden mezclados, acompañándose de la mano uno junto al otro, conviviendo. Asombrando al paseante que contempla, anonadado, tanto detalle y lujo desmedido.

Pero la joya de la corona es el pozo iniciático. 

Esta peculiar construcción debe su nombre al uso para el que fue construido: ritos iniciáticos masónicos. 

El recorrido hoy día es de arriba abajo, pero su uso condicionaba antiguamente el recorrido de abajo a arriba, para simular el inicio de la vida y la subida a la luz, al cielo, al conocimiento…

Más que un pozo, un increíble monumento excavado en las entrañas de la tierra confirmando un sinceramente profundo agujero construido. Esta rodeado por una escalera de piedra de lo equivalente a unos 4 pisos de altura en espiral, abrazando las paredes del pozo. Columnas esculpidas a todo lo profundo que llega, con nueve rellanos separados cada uno quince escalones, encerrando en ello significados masones. Al final del pozo, en lo más profundo, una cruz templaria y una rosa de los vientos.

Una vez en la parte más profunda del pozo, hay varios recorridos que llevan a diferentes grutas, las cuales serían de entrada en su día… Ahora son salidas.

Parece, este alegórico pozo, un descenso a los oscuros secretos que, históricamente, han ido siendo ocultados…

Vengan a descubrirlos…

Entradas.

Palacio da Pena y parque que lo rodea:

10 €

Existen otras opciones de mayor precio que incluyen guías o pases combinados

Quinta da Regaleira:

11 € adultos

6 € niños y adolocentes entre 6 y 17 años y mayores de 65 años

Gratis menores de 6 años y mayores de 80

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