
Lusitanos son aquellos humanos que, al igual que la parte ibérica de la península, habitan una tierra que fue conquistada, reconquistada, rehabitada una y otra vez por la misma especie humana; pero con distinto color de piel y distintas religiones en cada nueva época.
Musulmanes, Celtas, Íberos, Romanos, católicos… Riñendo y conviviendo a temporadas, haciendo turnos entre guerra y paz y mentándose la madre abiertamente o a escondidas.
Los lusitanos vienen de diferentes tribus que habitaban Portugal desde el neolítico. La razón de este nombre, a pesar de haber diferentes teorías, permanece desconocida.
Hoy dia, los conocemos como gente pacífica, silenciosa, paciente y de trato agradable. Bien conocido es su estilo musical más extendido: los fados.
El fado es un llanto hecho canción, un lloro camuflado en música, un amor dolorido por lo propio y por la tierra que inundan de su maravillosa saudade lusa.
Son lágrimas hechas Arte por la historia de una población observadora y melancólica.
Los habitantes no son tercos ni patrióticos ni viscerales. Son gente que recibe con los brazos abiertos a todo aquel que reconoce como hermano. Y reconoce como hermano a todo aquel que tiene forma y habla humana.
También decir que la historia los ha hecho humildes. Se conforman con muchas menos comodidades y lujos que el resto de Europa. Las calles se ven más descuidadas, los edificios desconchados, y un tinte grisáceo recorre las esquinas de las fachadas que no han sido pintadas de colores vivos o recubiertas con sus artesanales azulejos pintados a mano. Pero la sensación al andar por los callejones que conforman las venas de esta patria, no es de ambición por lo que falta, sino de felicidad y practicidad por lo que ya hay, agradecimiento por lo que se tiene; sencillez llevada a la práctica y practicidad sencilla.
Éste sentimiento se respira por cada poro de la esencia de este país: en su forma de vestir, en su manera de tratar con los demás, en su planeación de urbanismo, en su aprovechamiento de los espacios…
El único ámbito dónde ésto no se cumple, es en la comida. Su tradición culinaria es rica en caldos, sopas, especias, pescado, mariscos y variedad de sabores. Con unos cuantos ingredientes hacen caldos que reviven a un muerto. Y con huevos, azucar, canela, especias y harina, hacen una variedad de dulces y bollería que deja con la boca abierta y esperando más hasta al menos goloso de los bípedos de esta tierra. Portugal tiene la bollería y pastelería más deliciosa de cuantas he probado. Son maestros de las alegrías del paladar.
Uno aquí, se siente como en casa.
Vengan a verla con sus propios ojos.
No se pierdan todo lo que tiene que ofrecer.
Sería una pena.


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