Todo sobre el Pozole: desde sus siniestros orígenes hasta las actuales cenadurías

   

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2–3 minutos

Cuando se habla de la gastronomía mexicana, solemos escuchar simepre lo mismo, el taco, el guacamole o el mole. Pero poco se habla de algunos platillos con profundas raíces mexicanas y que poco se come en el extranjero; hablemos ahora del riquísimo pozole 😋.

Un origen legendario pero tétrico

El pozole tiene unos orígenes un tanto tétricos que nos llevan de vuelta a los tiempos prehispánicos. Según los escritos del misionero franciscano Fray Bernardino de Sahagún, los nahuas preparaban un guiso especial conocido como tlacatlaolli, un caldo o sopa de maíz cocido que, para ocasiones de gran importancia, se mezclaba con carne humana obtenida de los rituales de sacrificio. Este acto, lejos de ser una mera fuente de sustento, estaba cargado de significado religioso y social, otorgando poder y privilegio a aquellos que partían de este manjar.

Evolución a la llegada de los españoles

Con la llegada de los españoles, este platillo experimentó una transformación radical. Los conquistadores, como en el caso de Nuño Beltrán de Guzmán estaban atónitos con esta práctica y presionaron a los locales para dejar atrás estos ritos. Entonces pues, la carne humana fue sustituida por carne de cerdo, un animal introducido por los conquistadores y cuya textura y sabor recordaban a la carne utilizada antiguamente en el pozole (dicen algunos 🤷). Así, el platillo se alejó de sus raíces rituales y se convirtió en una sopa reconfortante accesible a todo aquel que deseara disfrutar de sus sabores.

Pero….¿Y qué es el Pozole? 🍲

El pozole es un caldo o plato de cuchara al que se le añade maíz (o elote) cacahuacintle, que es algo así como palomitas de maíz carnosas y carne, ya sea de puerco, res, pollo o incluso mariscos. El caldo está sazonado con diferentes especias dependiendo de la région onde la familia y se sirve con lechuga, cebolla, rabanos y orégano (y algo de chile o picante para los aventureros).

Este platillo, como México mismo, es diverso. Se presenta principalmente en tres versiones: blanco, verde y rojo. El blanco, puro y sin chiles que tinten el caldo, es un espejo de la sencillez. El verde, con su toque de tomatillos y chiles (aunque en algunas regiones también usan pipián o semilla de calabaza), es un homenaje a los campos mexicanos. Y el rojo, con una base de chiles secos como el guajillo, el Marisol o el mulato, es una fiesta de sabor y color.

Tradición pura

Aunque poco conocido fuera de México, el pozole es un plato con una gran carga simbólica. Es un alimento que celebra la fusión de culturas y la supervivencia de tradiciones a través de los tiempos. Es un platillo que, aunque parezca pesado, suele servirse y comerse para la cena en cualquier tipica cenaduría.

Para los amantes del turismo gastronómico, los invito a que vsiten una pozolería tradicional o una cenaduría o si tienen la suerte y son invitados a una casa donde se prepare con tradición y amor.

La próxima vez que se coman un buen plato de pozole o si es la primera vez que lo prueban, recuerden que están saboreando un platillo prehispánico que se ha convertido en un símbolo de mestizaje pero sin perder sus raíces. 

¡Buen provecho y feliz turismo gastronómico! 🇲🇽

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