Quiero sacarte de mí, echarte de mis entrañas, borrarte de mis interiores, pretender que nunca bajaste de aquel avión con aquella sonrisa perdida.
Quiero aventarte por la ventana, amenazarte con el olvido eterno, empujarte a trompicones, descoser los remiendos que le tuve que echar a mi alma cansada.
Quiero darme la vuelta airada, enojarme con tus sombras, reñir con tus recuerdos y encarar tu inexistencia.
Quiero quemar todas las naves que me puedan llevar a ti.
Quiero sacarle los ojos a todos los cartógrafos que pudieran dibujar recorridos entre tu cuerpo y el mío.
Quiero insultar a la luna por llevar hasta tus ojos la misma imagen que a los míos brinda.
Quiero destripar los olores que me transportan a tu lado.
Quiero llorar las palabras que pronunciaste para mí, deshojar las palabras que me escribiste, gritar al viento que deje de susurrarme tu esencia.
Quiero darte una bofetada.
Y después…
Llorarte un beso,
de amarga despedida.


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