Tetuán está a una hora de Tánger en un autobús con un precio más que accesible. A esta tranquila ciudad se la conoce tambien como La Paloma Blanca.
En otros tiempos fue la capital del protectorado español, y todavía hoy casi todo el mundo con el que se cruza uno por la calle habla sino buen español, al menos suficiente para comunicarse.
Por supuesto hay barrios dónde esto no se cumple.
Los barrios donde solían ser propietarios de casas los españoles tienen una estructura y unas construcciones que se asemejan a las de algunos pueblos de playa del sur de España: casas o edificios de tres plantas como máximo, con las fachadas blancas; calles despejadas con sitio tanto para coches como para transeúntes. Alguna avenida salpimentada de árboles en las aceras y las calles principales acompañadas de dos filas de palmeras…


Antes incluso de formar parte del protectorado español, Tetuán fue uno de los lugares donde se refugiaron mayoritariamente los moriscos una vez expulsados de sus tierras españolas, importando ciertos dejes y palabras de la lengua española.
La Medina de esta ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, a partir de lo cual España, y más concretamente Andalucía participaron en la restauración de su casco antiguo.
En la parte del zoco, que abarca desde las entradas en arco a la Medina hasta la plaza del palacio Real, se suceden los puestos uno tras otros con calles estrechas y no muy impolutas que son parcialmente cubiertas por pasajes entre las casas que se erigen en los lados y por encima de éstas.

La plaza Michouar, donde esta el Palacio Real, es de una amplitud y una belleza imponenetes. En el momento en que nosotros estuvimos allí, unos guardias uniformados no dejaban echar fotos, vaya usted a saber porqué, pero éso si es un consejo que les doy: a los edificios religiosos o que pertenecen al gobierno, mejor preguntar antes de echar la foto. Por lo que pueda pasar…
De la Kasbah tampoco puedo opinar dado que estaba cerrada por reformas durante nuestra estancia.



Una cosa remarcable de esta urbe, es que las mezquitas tienen otro tipo de exteriores. Las fachadas son blancas con verde, pero lisas y sin demasiada ornamentación. Pregunté y me dijeron que allí eran así por la influencia española en la construcción de los edificios. Siguen siendo bonitas, pero no la maravilla a la que uno esta acostumbrado.


Con respecto a museos, estuvimos en el Centro de Arte Moderno y Contemporáneo, parcialmente cofinanciado por España, con un patio lindo para pasear y entrada gratuita. Y en el Museo Arqueológico, que aparte de unos mosaicos romanos, no contenía gran cosa.


Hay una entrada a la Medina que da comienzo a la primera ruta cervantina en el mundo árabe. Si la siguen descubriran esquinas y entradas laterales a la medina. Tambien hay unas mazmorras donde Cervantes estuvo un tiempo prisionero. Nosotros no pudimos entrar.

En general es una ciudad con gente cuyos abuelos fueron españoles o tuvieron algún tipo de unión con España. Ésto influye en el carácter y apertura de la gente. Muchos locales quieren entrablar conversación contigo al reconocerte como español. Y su trato es amable y distendido.
Un dia es suficiente para pasearse por lo más importante de esta pequeña urbe.


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